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08 noviembre 2010

En noviembre

Quebré el reloj antes de tiempo
el vidrio atascó las manijas
se deformó a cada minuto
se detuvo a las cinco
con cinco
el fondo azul se cortó
todo se paró
no hay forma de arreglarlo
he decidido no moverle nada
la hora siempre será igual
todo sucederá a las cinco con cinco
no me confundiré al decir la hora
tampoco llegaré tarde a marte
y serás siempre
a las cinco con cinco.

Hoy vi en vos dos ojos
una nariz
una barba de dos días
una par de labios
dos manos
dos piernas
un par de ojos
ganas de golpearme por ratos
estrés
alegría
sueño
un pedazo de pastel
muchas felicitaciones.

Un abrazo
Hoy te vi.

18 octubre 2010

Self Pity

I never saw a wild thing
sorry for itself.
A small bird will drop frozen dead from a bough
without ever having felt sorry for itself.

17 octubre 2010




We'll always have Paris

12 julio 2010

Salió caro el pasaje

Buenas tardes, señores. Hola, soy de mara. Yo no vengo a robar así que no se preocupen. Vengo a pedir una colaboración para la clica. Yo sé que les cuesta conseguir dinero para sus cositas y yo no soy de los hijueputas que vienen a robar por robar. Yo no hago eso. Yo vine para pedirles una pequeña colaboración. Dos coras por persona. Yo no vengo a exigirles nada, porque no me gusta meterme en problemas. Para qué perder la vida por una mierda pequeña. Mejor me subo y les pido de buena manera. Pero recuerden: yo no les vengo a robar, yo vengo a pedirles una colaboración. Va a colaborar el que quiera, el que no quiera pues ni modo. A mí no me gusta forzar a nadie. Eso sí, dos coras por persona.

Era de esperar que todos, completamente todos, empezaran a buscarse las dos coras. Ni siquiera a la hora de las limosnas había visto tanto movimiento. Empezó enfrente. Los que no tenían las dos coras le daban un dólar. Nadie pensaba en el cambio. Yo no podía hacer eso. No debía resignarme. Solo tenía un dólar. Si me lo quitaba me quedaba sin pasaje y si me quedaba sin pasaje me tenía que bajar de la cóster.Me enojé. Casi empiezo a regañarme por no tener dos coras sueltas. Solo tenía treinta centavos en monedas y él había dicho: "eso sí, dos coras por persona". Si no quería recibir un mirada amenzante o un puyón tenía que darle el dólar. Le di el billete.

- Mirá, me podés dar vuelto. Es que no tengo para el pasaje, le dije.
- No te preocupés, aquí está.
- Gracias, le respondí.
- No gracias a vos por colaborar.

Ni siquiera los cobradores son tan amables. Todo siguió como antes. Los mismos locutores y la misma bachata de mierda. Ya metí las dos coras de mañana en el bolsón.

23 abril 2010

A la espera

Ahora, después de veinticuatro horas desde la última llamada teléfonica he vuelto a escuchar la segunda canción que te dediqué, por pura casualidad. Estaba en la casa de una amiga. Estábamos en lo mejor de una charla cuando la oí. Me detuve y mis ojos parecían tambalearse con las notas. Mercedes sabe dónde tocarme para quebrarme. Pensé que no podía tener esa canción nadie. Salí corriendo de la casa. Cuando me subí al bus la iba cantando. Cuando me bajé también la cantaba. Llegué a la casa y lo primero que hice fue oirla más de cuarenta veces. Esa canción te convoca en mi cuerpo.

Hay cosas en las que podemos mejorar. Ayer, cuando estaba pensando en vos, llegué a la conclusión de que te quiero más de lo que imagino. Te quiero. Sin embargo, quiero llegar a quererte de una mejor manera. Quiero que sepás que hay cariño, que hay romance, que hay esperanzas, ilusiones y tristezas que no son malas. Quiero verte feliz, quiero hacerte feliz. Quiero convertirte en libélula, ronronearte la espalda, hundirme en tu barba. Comerte los ojos y quemarte la piel con mis dedos. Hacerte olvidar. Hoy tengo ganas de comer nuégados en miel de dulce de atado. Hoy quiero comer torrejas. Dejame invitarte. Podemos ir al café que te gusta. Luego, podemos ver una película y, si me das permiso, podemos besarnos.

Hoy nos vimos. Llevabas una camisa roja que me gusta...Nunca la has usado conmigo. Solo en fotos te la he visto. Ojalá el 29 sea un comienzo y usés una camisa roja.

Anisoptero, yo puedo esperar.

22 abril 2010

Luego de una llamada telefónica

Colgué y sentí más pesada la cara. Acerca de las últimas palabras no tengo mucho que decir. Fuiste directo. No te podía pedir más, para qué darme explicaciones si los dos sabemos todo lo que ha pasado. Además, creo que, al final, en parte, fue una de las mejores cosas que pudimos haber hecho. Para qué seguir ladrándonos, para qué seguir enojándonos. No era algo sano. Y, después de todo, te quiero en mi alcoba azul. Te quiero con cicatrices, sin ellas. De todas las formas posibles pero te quiero. Talvez, un poco más con barba, pero te sigo queriendo. No está de más decirte que te confundo con las libélulas. Tampoco que cada vez que veo un gato pienso en tus ojos. No sé cómo le haré con las dos gatas que tengo. No puedo evitarlas siempre. Tengo que verlas para darles de comer. Sabés, también te asocio con libros, canciones, sensaciones, palabras, colores, hora, comidas, películas, programas, silencios, gritos. No puedo huir. No puedo encerrarme en mi cuarto. Además, tengo todas tus fotos acá y solo pasaría viéndolas. No puedo dejar de pensar en vos. En vos. Para variar ya casi es 28 de abril. No conozco una canción exacta para este post. No sé si me gustaría conocer una. Snow Patrol se acerca mucho.

12 abril 2010

Bailando va - La Caina

Hoy fue un buen día. No tengo nada de qué quejarme. Estuvimos muy cerca tomando té y un frozen de banano, nadie entiende a qué me refiero con "guineo" en lugares de caché como el que visitamos hoy. Hoy quería caminar por la playa. La música fue la culpable de darme ese capricho. No estaré feliz hasta que lo pueda hacer. Sí, desearía tomarme un café del mar y hundirme en su ombligo para hacerlo reír.

14 junio 2009

¿Le limpio el parabrisas?



Esto de la paz social me alegra tanto... Solo esperemos que este Gobierno no llegue a tanto descaro.

11 junio 2009

Jueves 11


No viste a Neto en el bus y no te compraste la camisa que querías. En la mañana, solo viste a los animales que se arrimaban a las secretarias en la cóster y al famélico haciendo malabares bajo el semáforo mientras escuchabas el último “hit” reguetonero, claro, tampoco podía faltar la bachata: "Los infieles"; y la típica, ninguna cóster es cóster sin: "Tú me dejastes caer....".

Te enteraste de que la fiscalía cerró el caso de Tórrez. El tipo se suicidó y a mí me excitan los cerdos, pero con sífilis.

En la tarde, un señor te preguntó ¿cuál ruta llegaba al centro? Le respondiste la 42 – C y pensaste en la Gris porque el viejo tenía cara de violador. Se supone que ahora hay toque de queda ¿Quién no sabía eso? Bueno, me imagino que todas las personas que jamás han pasado por el centro, o sea, todos los que viven en la Escalón, con excepción de las marginales a sus alrededores.

Te aburriste por la noche y el vegetarianismo te pareció una gran idea, claro, hubieras tenido que tomarte dos laxantes para sacarte las dos tortas que te habías hartado al medio día. Lo peor es que llevaban tres carnes: jamón, salchicha y res, eso supusiste porque las salchichas tenían un sabor peculiar, quizás fue el sudor de la señora o el esmalte barato que se le desprendió. Quisiste pensar que los huevos eran vegetales y el queso una cosa muy ajena a las vacas. Te sentiste hipócrita, sabías que dentro de un mes o menos estarías en un Burguer King, pero en el de la UCA y un viernes antes de las dos de la tarde.

Quedaste con los majes de ir al cine mañana. Lo peor es que deben reunirse en la mañana para ver la función matiné. A veces, creés que es mejor ser oligarca, después de ir al baño se te pasa.



05 junio 2009

Quizás, talvez

Hasta podría volar sin despegar del suelo...

Ayer lo vi, nos vimos. No quise hablarle, soy muy extraño, pero él fue a saludarme. Tengo una rara combinación entre orgullo y pena.

21 mayo 2009

Te escucho



Tu nombre va adherido al título de la canción. No sé cómo pudiste lograrlo o, mejor dicho, no sé cómo te grabé a él. Cada vez que la siento, que miro la letra en mis dedos, una pared, una noche o leo ademanes en la calle te recuerdo. No importa si la miro de lejos o duerme en mis piernas, cada vez que me invade...te recuerdo. Lo deprimente es que es más fácil recordar la necesidad, la distancia y la tristeza que, aún siendo cruel, protejo y guardo. A pesar de todo lo malo y autodestructivo que pueda parecer, para variar, sé que lo es, sigo recordándote. Imagino que sos parte de mi intangible, deseable y construible cuerpo. Sos algo que deseo y por instantes puedo tener, pequeños instantes, así como la canción. También puede ser que esté equivocado. Puede ser que jamás te haya tenido o pueda tenerte. Eso no me entristece. La verdad, no me importa. Me importan los acordes con los que te construís, la melodía con la que te dibujás y las palabras que te hacen parecer real, casi una mentira. Te imagino. Solo te imagino, no hay otra manera.

09 diciembre 2008

Una plática normal

Sí, lo admito, estoy obsesionado, pero de eso vos tenés la culpa y, claro, mis torpes ilusiones. No es que me quiera excusar, pero las ilusiones vos me las plantaste. Yo no tenía voluntad para volverme a enamorar, pero no decido de quién enamorarme, nadie decide de quién enamorarse. Además, omitiendo muchas cosas que no me gustan, sos lindo, aunque muchos no lo crean posible. No me importa. No ven detrás de tus cejas espesas, o de tus espinillas, o de tus grandes orejas, o de tu nariz deforme (pero graciosa en lo deforme), tampoco miran con detenimiento tu sonrisa, tu intento de sonrisa. En fin, no ven lo que yo veo.

Mirá, si te incomodo, perdón, pero estoy desahogándome. Te quiero y vos no me querés. Ahora, ya solo me queda la imaginación, que tanto me ha ayudado en las noches y, especialmente, cuando el calor arde en la ropa interior. Ve, soy humano. Soy adolescente, o sea, mi mano diestra trabaja mucho y, a veces, muy raras veces, mi otra mano también. Como escuché en algún lugar, no sé dónde: “cuando lo haces con la otra mano, parece que un extraño te estuviera tocando”. No es cierto. Es demasiado cierto. Incluso me asusté cuando lo escuché.

No creo que hayás llegado hasta este párrafo, pero si lo hiciste: gracias. No muchos me soportan. Son escasos mis amigos. Vos ya sabés. Con todo eso de las redes sociales en internet, en “la internet” como diría Julián Gonzalez (con dos zetas), el contacto humano se está perdiendo. Ya no se ponen de acuerdo para salir un domingo a una fiesta, ahora se crea un “evento” y tenés que confirmar tu asistencia. ¡Qué asco! Yo todavía soy de los que prefieren una plática cara a cara. El chat es insensible y serio. Sin embargo, he hablado más por “msn” que cara a cara en lo que llevo de vivo, ironía o estupidez, quizás las dos, vos elegí.

No, no puedo decirte que te amo por chat. Solo un idiota lo haría. Ni siquiera por una carta. Los niños de hoy no conocen el romance. Una “k” entre paréntesis significa para ellos más que un beso lanzado al aire o un abrazo, ¿quién lanza un beso al aire ahora? Bueno, no me importan sus vidas, solo me importás vos, después de mí; pero lo importante es que me importás (más que otra persona que no sea yo).

¿Tenés que cenar? Sí, “a huevo”. Dame una mejor paja. – Bueno, salú pues. Nos vemos mañana.

Puta, ¿por qué tiene que sonar tu canción –la canción que me explicaste- precisamente ahorita? Mejor apago la “compu”. Debe ser una señal para que la apague y te olvide para siempre… no, mejor no. Tu amigo sigue conectado y va a pensar que solo me conecto mientras vos estás conectado. “–Puya- va a decir- no se le nota la urgencia-”. Y Dios quiera que se enteren ¡Qué cólera! No puedo desconectarme mientras estás adentro porque vas a pensar que no me importás. Y, ahora, no puedo desconectarme porque tu amigo va a notar que él no me importa ni un carajo. Bueno, eso me tiene sin cuidado.

Ahorita voy a salirme. Espera, vaya, volviste a entrar, al menos te apuraste en comer; pero no tengo nada de qué hablar. Parecerá acoso si te saludo, porque yo fui quién empezó la vez pasada. Mejor me desconecto. ¿Y, ahora, qué querés? Cuando quiero que no me hablés: ¡Me hablás!, o sea, ¿quién te entiende? ¿Qué? Yo no fui a la casa de El Ruso ayer. ¿De qué hablás? ¿Cómo te atrevés? O sea, ni me hablás y me confundís con otra persona. Te pasás. Hoy sí me desconecto, ya me tenés hasta aquí. Bueno, ¿cómo me voy a enojar con vos? Tenés unos ojos que puya, para qué decir cómo son tus ojos si puedo verlos en el “facebook”. Además, ni vas a enterarte de que te vi. No hay historial de visitas de perfil. ¡Una gran onda¡ Por algo es mejor que el “hi5”.